Siempre puedes consultar los frutos disponibles en cada momento. Estas son las últimas novedades:
Ya están brotando los semilleros de los cultivos de verano (tomates, pimientos, calabacines...). Aún disfrutaremos varias semanas de los productos de la huerta de invierno (a pesar de los voraces pajaritos que nos han dejado sin acelgas).
Hoy reiniciamos la distribución de las cajas de hortalizas de temporada. Gracias a todos por haber esperado con paciencia el crecimiento de las plantitas. ¡Buen provecho!
Ya están todos los plantones en el terreno y las acelgas han sido las primeras en crecer. Hasta que no tengamos al menos otra verdura no reiniciaremos el reparto de las cajas, pero si queréis ir haciendo boca con las acelgas no tenéis más que decírnoslo.
La tierra sedienta desde hace muchos meses agradece estas lluvias que nos anuncian el final del verano. Ahora, en plena sazón, puede acoger la siembra de los forrajes y abonos verdes; y en breve la plantación de los nuevos cultivos.
Ya han brotado casi todas las plantitas de los semilleros, que pasarán a la huerta de otoño-invierno: col, coliflor, brécol, remolacha, lechuga... Pero antes tiene que llover ¡a cántaros!
Hasta nuevo aviso interrumpimos la venta de verdura, tanto en la propia finca como a través de las cajas semanales.
Acaba de celebrarse, como cada año, el día internacional de la lucha contra el cáncer. Seguro que todos tenéis algún familiar o amigo que ha padecido esta enfermedad. Y si no, atentos: las estadísticas oficiales señalan que uno de cada tres europeos sufriremos algún tipo de cáncer a lo largo de nuestra vida. Por otro lado se sabe que, por primera vez en la historia de la humanidad, la generación que está naciendo en este comienzo del siglo XXI tendrá menor esperanza de vida que la generación de sus padres.
Los mensajes y consejos que machaconamente escuchamos aprovechando días señalados como este son los buenos consejos de siempre: no fumar, hacer más ejercicio, dieta mediterránea... Y por supuesto nos lanzan el mensaje de que no se escatiman esfuerzos en investigación de nuevos medicamentos, nuevas terapias que ayuden a combatir la enfermedad.
Pero la sensación de que esto no es más que poner parches hace que nos revolvamos por dentro, pues no es sólo el cáncer, tantos tipos de cáncer, es también el alarmante aumento de la infertilidad en parejas jóvenes, la proliferación de las dermatitis y las alergias en la población infantil...
¿Qué nos está pasando? ¿Qué parte de la noticia no nos llega a través de los medios de comunicación (medios de desinformación de masas podríamos llamarlos)? ¿Qué parte de verdad nos oculta la poderosa industria química, y los políticos a su servicio, sobre los efectos nocivos para la salud de tantos y tantos productos de uso cotidiano y doméstico que utilizamos en nuestros hogares y lugares de trabajo? Ante tanta pasividad y tanto engaño, para protegernos, especialmente a nuestros hijos, debemos mantenernos informados, saber en qué mundo vivimos, buscar soluciones prácticas, ser capaces de cambiar ciertos hábitos y consumir de una manera más consciente. Si queréis empezar a tirar del hilo y llegar todo lo lejos que deseéis, os recomendamos ver las conferencias de Nicolás Olea, catedrático de medicina interna de la Universidad de Granada y jefe de la unidad de radiología del Hospital Clínico de Granada:
Esta información nos ayudó a preparar la charla que organizamos para las familias de la asociación Olea, el pasado domingo 25 de enero: "La carga corporal química. Algunas claves para protegernos y para proteger a nuestros hijos".
El sábado 21 de febrero participamos en Llíria (provincia de Valencia) en el Tercer Intercambio de Semillas Locales, organizado por la asociación Llavors d'ací.
El objetivo de estos encuentros es la conservación in situ de las variedades locales de nuestros huertos. Por eso, cada uno lleva sus propias semillas, que intercambia con el resto de los participantes. No se trata de comerciar con las semillas, uno puede ir con las manos vacías y volver con un tesoro vital encerrado en una simiente. Pero cuanta más gente lleve semillas mejor, más riqueza para todos y más presión a favor de la biodiversidad y en contra de la biopiratería de las grandes empresas que quieren comerciar con algo que debería seguir siendo gratuito para todos, las semillas.

Estas empresas, primero con el invento de los híbridos y ahora con los transgénicos, no buscan más que aumentar sus beneficios económicos generando dependencia en los agricultores; estos no tienen más remedio que comprar cada año sus semillas desde que cayeron en la trampa (actualmente son los campesinos de países en vías de desarrollo las presas objetivo): alguna de estas empresas la primera vez da a crédito sus semillas, como el regalo envenenado que recibió Blancanieves en forma de una apetitosa manzana; los agricultores entonces dejan de sembrar sus propias semillas y esas variedades tradicionales se pierden; la temporada siguiente comprueban cómo las semillas recogidas no valen para volverlas a sembrar, no les dan los resultados esperados (así están diseñados los híbridos y los transgénicos) y se ven abocados a comprar nuevas semillas cada temporada, ya de por vida.
Al igual que estas empresas nos engañaron con la llamada revolución verde, de la cual hemos heredado alimentos de baja calidad y nuevas enfermedades asociadas al uso de plaguicidas químicos, ahora las mismas empresas quieren hacernos creer entre otras mentiras que con la implantación de los cultivos transgénicos se acabará el hambre en el mundo. Los transgénicos no contribuirán a solucionar el hambre, son una tecnología monopolizada por un grupo de empresas que se comportan como dictadores de la alimentación, nos imponen unos alimentos sobre los que no podemos elegir al no estar correctamente etiquetados, impiden ejercer el ancestral derecho a guardar e intercambiar semillas, socavan las bases de una agricultura social y medioambientalmente sostenible y concentran la riqueza. Estas empresas ponen todas sus energías en convencer tanto a agricultores como a consumidores. Es preocupante comprobar cómo consiguen manipularnos, al igual que a los medios de comunicación y, aún más grave, a los gobiernos. El tema de los transgénicos es sólo uno de tantos casos, pero seguramente uno de los más relevantes y sorprendentes, pues tiene muchas implicaciones: afecta a nuestra salud, a la biodiversidad de la tierra, al cambio climático, a la justicia social, al futuro de nuestros hijos. ¡Que no nos cuenten más cuentos!
Si quieres más información te recomendamos la que facilita Greenpeace, con su guía roja y verde de alimentos libres de transgénicos.
De la siguiente película documental puedes tener una clara visión de los entramados en torno a la alimentación globalizada: Nosotros alimentamos al mundo, de Erwin Wagenhofer:
Muchos países han prohibido los cultivos transgénicos, pero España sigue facilitando su expansión. Los consumidores y los agricultores tenemos el derecho y la responsabilidad de conocer y decidir cómo y dónde se producen nuestros alimentos y reconstruir los vínculos entre el campo y la ciudad.
En la semana del 13 al 18 de abril, muchas personas y muchas organizaciones realizarán iniciativas y actos reivindicativos contra la política de transgénicos del actual gobierno, saldrán a la calle para exigir que se reconozca su derecho a una alimentación y una agricultura libres de transgénicos. ¡Tienen que oírnos!

Todos los que no queremos transgénicos estamos convocados a participar en una gran manifestación el sábado 18 de abril a las 11,30 h en Zaragoza, en el Paraninfo de la Universidad (plaza Paraíso), convocada por Plataforma Rural (Amigos de la Tierra, CAS, CECU, CERAI, CIC BATA, CIFAES-URPF,COAG, C. Tierra de Campos, Ecologistas en Acción, Entrepueblos, Espacio Comercio Justo, Jóvenes Rurales C., Red África Europa, SODEPAZ, Veterinarios Sin Fronteras, Moviento Rural C., Mundubat, Red de Semillas, SEAE, SOC, Universidad Rural P. F., Xarxa de Consum Solidari) y Greenpeace.
Quisiéramos que acudierais de todos los rincones de la geografía nacional. Se están organizando los desplazamientos. Si te interesa asistir, puedes ir en vehículo privado o bien utilizar los autobuses que se están programando:
greenpeace
es (pon “manifestación” en el asunto).
nodo50
org.A partir del día uno de julio los productores de la Unión Europea de frutas y hortalizas podrán vender sus productos sin importar las medidas ni las formas que ahora se exigían para comercializarlos.

O sea, que hasta ahora un sabrosísimo melón, una dulce cereza o una nutritiva zanahoria no podían venderse como tales si no cumplían un canon de «belleza». Así hemos estado, y seguimos, comiendo hortalizas y frutas de aspecto «impecable» pero sin mucho más (bueno, sí, a veces una buena dosis de venenos tóxicos incorporados en su formación).
Nuestro país se opuso, junto con otros países, a esta medida. Pero al final la comisaria europea de agricultura y el sentido común sacaron adelante la propuesta: En estos tiempos de alimentos caros y dificultades económicas generales, los consumidores podrán elegir. No tiene sentido tirar productos en perfecto estado sólo por su forma
.
La medida nos alegra mucho. Por supuesto todos los frutos de nuestro huerto siempre han sido libres de escoger la forma y el tamaño que mejor les pareciera; lo único que nos importa es que sean saludables.
Más claro imposible: Los transgénicos son tóxicos para la salud humana
.
Son las palabras del doctor Gilles-Eric Séralini, experto de la Comisión Europea en transgénicos, catedrático de Biología Molecular y especialista en toxicidad de variedades transgénicas y herbicidas.
En una breve entrevista del pasado día nueve en La Vanguardia, este experto dice lo que muchos otros, por ignorancia u oscuros intereses, prefieren callar. Estas son algunas de sus afirmaciones:

Sabemos que el cáncer, las enfermedades hormonales, metabólicas, inmunitarias, nerviosas y reproductivas están relacionadas con los agentes químicos que [los transgénicos] contienen.
no se han hecho los test adecuados; sólo sabemos que [los transgénicos] nos hacen daño a largo plazo. En general, impiden que los órganos y las células funcionen bien.
los efectos del Roundup (el mayor pesticida del mundo, utilizado en tres cuartos de los transgénicos) en células humanas: directamente las mata.
Las ocho mayores compañías farmacéuticas son las ocho mayores compañías de pesticidas y de OGM.
No es posible alimentar al mundo con un producto que sólo se ha probado tres meses en ratas y cuyos análisis de sangre son secretos.
Recuerda: el sábado 18 de abril, manifestación en Zaragoza contra los transgénicos.
Aquí os mostramos por fin, y gracias a Silvia, unas fotos de nuestra fiesta "¡Vente a Freír Espárragos!" del pasado 22 de marzo.

Esta vez nos apetecía especialmente pasar el día con familias con niños y niñas, con varias de las cuales compartimos inquietudes educativas.
Los peques disfrutaron de lo lindo y los mayores constatamos de nuevo que se puede hacer una fiesta sin llenar de residuos el cubo de basura.

Después del paseíto mañanero para recoger los espárragos, y aunque el sol no brilló con toda su fuerza, pudimos hacer con ellos el revuelto en la cocina solar; y los dulces, postres y vino que hicisteis para compartir completaron muy bien una jornada en que lo importante era pasar la mañana juntos, disfrutando de buena compañía.
¡Hasta la próxima primavera!
Os invitamos a leer un artículo de reflexión a propósito de la "nueva gripe". Apareció el pasado uno de mayo en el diario El Mundo. Lo firma Ben Macintyre, escritor y columnista de The Times, y se titula Nos hemos buscado la 'nueva gripe'.
La única frase que cambiaríamos es la que dice, hacia el final, La ganadería
industrial es necesaria para dar de comer a un mundo que pasa hambre
. Para
nosotros la realidad es que el mundo (la mayor parte del mundo) pasa hambre
porque unos poquitos (en este llamado primer mundo) comemos demasiada carne,
la carne que produce la ganadería industrial.

De nuevo este año, el pasado mes de junio, pusimos puesto en la segunda Feria de la Cereza de La Salzadella. Ni siquiera la gran tromba de agua que cayó el sábado por la tarde pudo ensombrecer la calidez entrañable que vivimos allí todos los participantes.

Poco sol y muchas nubes, pero a pesar de ello pudimos ofrecer para degustar una infusión con cereza y hierbaluisa hecha en nuestra cocina solar. Un gusto volvernos a encontrar con los amigos del año pasado; y estamos muy agradecidos a todos los que os acercasteis a saludarnos. Atendiendo el puesto apenas pudimos participar en las actividades programadas, pero sí nuestros hijos, que quedaron encantados con la actuación del grupo Trencaclosques; todo un acierto de los organizadores. Esperamos con ganas la tercera edición.
Nuestra sección de artículos llevaba mucho tiempo sin novedades. Hemos añadido dos páginas nuevas: el audio de una entrevista radiofónica que nos hicieron en enero, titulada Fronteras en el uso de la tierra; y el material de una charla que dimos pocos días después, titulada La carga corporal química.

Os hemos hecho esperar para tener noticias de nosotros. Casi tanto tiempo como nosotros estuvimos esperando el agua de lluvia, que no vino ni en abril, ni en mayo, ni en todo el verano... Y que cayó de golpe en una gran tromba a finales de septiembre. Los caminos de la finca se tornaron arroyos y los muros y escaleras auténticas cascadas.
Eso sí, el agua corría bastante limpia comparada con el agua procedente de las fincas cercanas, "bien labradas" (¿¡qué dirían si no los vecinos!?), con un suelo desnudo y vulnerable; un agua que arrastraba gran cantidad de suelo fértil. La cubierta vegetal que cubre la mayor parte del año el suelo de nuestra finca es la mejor defensa contra la erosión, un fenómeno dramático para los suelos y al que rara vez (desde nuestros ecosistemas de ladrillo y hormigón) le damos la importancia que tiene.
El agua llegó de golpe, pero no estamos como para poner pegas a este desigual reparto (ha llovido desde mediados de septiembre la mitad de lo que suele llover en un año), pues había en la tierra, y en todos los seres que dependemos de ella, demasiada sed acumulada desde las últimas lluvias de marzo. Este ha sido el verano más seco desde de que comenzamos, y tal vez debamos acostumbrarnos.
Después de las lluvias y algo de frío volvió el "veranillo", el que llaman de San Miguel, y en la fiesta de la finca lució un sol espléndido. Con ella iniciamos la temporada agrícola; y también la temporada de Olea, con las deseadas reuniones diarias de las familias de la asociación en el espacio común.
Esta opción de no escolarizar a nuestros hijos, como tantas otras opciones nuestras "poco frecuentes", no nace sólo del desencanto por lo ya conocido y que claramente no funciona (¿alguien necesita una lista de las cosas que no funcionan en la escuela? Baste sólo observar su propia (i)lógica interna que hace que, mediante el sistema evaluador que ella misma establece, el 40% de los alumnos aquí, en la Comunidad Valenciana, no alcance los objetivos que la propia escuela marca como mínimos imprescindibles...); quizá ese desencanto sea el punto de partida en el camino (una no se mueve de un lugar que le satisface); más que en el camino, en el caminar, porque no hacemos más que caminar... ¿Hacia dónde? Pues no lo sabemos con certeza, ya que la única certeza es que lo conocido no nos gusta. Y para ir "hacia no sé dónde" hay que ir "no sé por dónde"; eso sí, no vamos solos, sabemos junto a quién caminamos. Y en este caminar estamos, descubriendo en familia lugares nuevos, valiosos, muy enriquecedores. De tanto en tanto alguien nos pregunta: ¿Merece la pena? ¿Merece la pena vivir así, trabajando duro por transitar caminos diferentes, arriesgados a veces?
Si la pregunta se refiere a lo que la mayoría de la gente piensa (€), os diré que no; que para ver cómo se multiplican los euritos es mejor no pararse a pensar cómo deseas vivir, es mejor quedarse en el redil, cerrar los ojos ante las injusticias, adular a los que conviene aunque no tengan razón, votar a los de siempre, domesticar a los hijos... Pero si la pregunta se refiere a otra cosa, a eso que no se puede medir ni pesar, os digo que merece muchísimo la pena. Si tú también eres capaz de disfrutar de los pequeños detalles; por ejemplo, de escuchar con placer el ruidito de la arena bajo los pies al recorrer los 50 metros que separan nuestra casa de la nevera; o de extasiarte al contemplar de noche un cielo estrellado que parece que se nos cae encima a los que salimos de una ciudad continuamente encapotada; si cada sonido, aroma, reflejo... de la gran comunidad de vida en la que estamos inmersos te conmueve, entonces también para ti merecería la pena.
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Fecha de creación: 2009-05-27; fecha de la última actualización: 2010-01-02.
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