Siempre puedes consultar los frutos disponibles en cada momento. Estas son las últimas novedades:
Por ahora no venderemos verdura en la finca, como el año pasado. Ya notamos los efectos de un verano muy seco y caluroso y reservamos la cosecha para las cajas. Si más adelante tuviéramos producto suficiente para vender en finca lo anunciaremos aquí.
Empezamos de nuevo el reparto, con las primeras lechugas y calabacines. Gracias por vuestra paciencia (acorde con los ritmos naturales de nuestro huerto).
Ayer las lechugas que iban en las próximas cajas quedaron como coladores, y el resto de cultivos plantados hace dos meses, machacados y sin hojas. Esperamos poder recuperar algunas plantas, pero los frutos se retrasarán...
Queda poco en la huerta. Casi todos los cultivos de invierno han dejado el terreno libre para los de verano, que ya hemos plantado.
Ya están brotando los semilleros de los cultivos de verano (tomates, pimientos, calabacines...). Aún disfrutaremos varias semanas de los productos de la huerta de invierno (a pesar de los voraces pajaritos que nos han dejado sin acelgas).
Hoy reiniciamos la distribución de las cajas de hortalizas de temporada. Gracias a todos por haber esperado con paciencia el crecimiento de las plantitas. ¡Buen provecho!
Hace mucho tiempo, cuando todos vivíamos cerca de la tierra y nuestra relación hacia ella era humilde y reverencial, el día de San Miguel era el comienzo del año nuevo. Cambio de estación, cambio de ritmo, viejas cosechas, nuevas cosechas... un nuevo paso en el ciclo de la vida y la muerte.
Cada año nuevo empieza para nosotros el 29 de septiembre y lo celebramos entre amigos. Gracias a todos los que pudisteis venir en esta ocasión, y a los que nos mandasteis vuestro cariño desde la distancia. Entre otras cosas, compartimos un mágico paseo al atardecer hasta la antigua e inacabada ermita de Sant Miquel.
Descubrimos su silueta solitaria inconfundible y según nos acercábamos sentíamos su mágica influencia. Presidiendo inmutable el valle calmo en silencio durante un siglo y medio ya, la vieja ermita parece sonreír con benevolencia al ver, a veces, las prisas insensatas de los hombres.
Su claro techo de nubes y estrellas vespertinas nos abriga. Su cálido suelo de tierra viva nos acoge. Sus viejas paredes de piedras imperfectas nos susurran cuando las acariciamos y nos hablan de las pacientes manos de quienes nos precedieron.
¿Seguiría siendo mágica si no estuviera tal y como está, tranquila y serena desde hace tanto tiempo? ¿Seguiría siendo mágica si alguien le pusiera un oscuro techo y un frío suelo, y disfrazara de colores su vieja y sabia piel de piedra? ¿Qué calor antiguo nos abrigaría entonces junto a su altar? ¿Quién nos acogería en su interior al caminar? ¿Cómo podrían susurrarnos entonces sus piedras al pasar?
Al despedirnos de ella, miramos una vez más atrás. De nuevo parece querer decirnos que no tengamos nunca prisa, pues todo nos será dado cada día al caminar.
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Fecha de creación: 2006-09-30; fecha de la última actualización: 2008-12-05.
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