Nosotros, campesinos vocacionales que "volvimos a la tierra" en parte inspirados por libros como La vida en el campo de John Seymour, hemos descubierto con los años y la experiencia lo que de forma teórica ya sabíamos: que no es necesario matar a ningún animal para alimentarnos. Pensamos que la granja ecológica del siglo XXI, a diferencia de la de siglos pasados, puede excluir el sacrificio animal.
Nos hicieron creer que seríamos un país más desarrollado si comíamos más alimentos de origen animal. Consecuentemente llegó el desprestigio de las proteínas vegetales, como los granos de leguminosas (que han ido desapareciendo de los campos a la misma velocidad que desparecían de nuestros platos).
La soja sería la excepción. Su creciente prestigio ha hecho que su cultivo vaya en aumento. Pero hemos de saber que un alto porcentaje de la producción (el 90% en el caso de América Latina) se destina a alimentar a los animales en los países ricos. Además se cultiva en tierras donde antes crecían bosques y selvas: la Amazonía desaparece en gran medida debido a la soja. Por no hablar de los graves problemas que acarrea la soja transgénica que se cultiva a gran escala.
Estamos devorando el planeta. No se trata de una figura retórica: nos estamos cargando el planeta, entre otras razones porque comemos demasiada carne. Cada español consume al año una media de 121 kilos de carne (más que cualquier otro país europeo), y según la FAO el consumo de carne en el mundo se multiplicará por dos a mediados de este siglo.
Devoramos el planeta, maltratamos a los animales y perjudicamos nuestra salud. El foro mundial de investigación sobre el cáncer, con base en Reino Unido, recomienda limitar el consumo de carne roja y evitar por completo las carnes procesadas.
¿Qué más necesitamos saber?
Un granjero con una hectárea de terreno puede alimentar de forma equilibrada a 30 personas durante un año si produce frutas, verduras, cereales y legumbres. Si la misma superficie la utiliza para producir alimentos de origen animal el número de personas a las que podría alimentar estaría entre 5 y 10.
Nuestra experiencia nos ha llevado de tener animales en ecológico para consumo a tener una granja ecológica donde los animales son nuestos compañeros de vida y trabajo. Con todo esto no podemos más que confirmar lo que otra gente antes que nosotros denunció: que el sistema de producción ganadero actual es dietéticamente irracional, técnicamente ineficiente, ecológicamente insostenible y éticamente insolidario. Y a quien le queden dudas le invitamos a ver las siguientes imágenes...
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Fecha de creación: 2010-05-31. Fecha de la última actualización: 2011-10-12
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