Siempre puedes consultar los frutos disponibles en cada momento. Estas son las últimas novedades:
Por ahora no venderemos verdura en la finca, como el año pasado. Ya notamos los efectos de un verano muy seco y caluroso y reservamos la cosecha para las cajas. Si más adelante tuviéramos producto suficiente para vender en finca lo anunciaremos aquí.
Empezamos de nuevo el reparto, con las primeras lechugas y calabacines. Gracias por vuestra paciencia (acorde con los ritmos naturales de nuestro huerto).
Ayer las lechugas que iban en las próximas cajas quedaron como coladores, y el resto de cultivos plantados hace dos meses, machacados y sin hojas. Esperamos poder recuperar algunas plantas, pero los frutos se retrasarán...
Queda poco en la huerta. Casi todos los cultivos de invierno han dejado el terreno libre para los de verano, que ya hemos plantado.
Ya están brotando los semilleros de los cultivos de verano (tomates, pimientos, calabacines...). Aún disfrutaremos varias semanas de los productos de la huerta de invierno (a pesar de los voraces pajaritos que nos han dejado sin acelgas).
Hoy reiniciamos la distribución de las cajas de hortalizas de temporada. Gracias a todos por haber esperado con paciencia el crecimiento de las plantitas. ¡Buen provecho!
Con la llegada de la primavera toda la vida se activa, el suelo deja de estar dormido y las plantas del huerto, con un poco de agua y un mínimo de cuidados, comienzan a regalarnos su espléndido verdor. Es un lujo abrir la puerta de casa y poder recoger directamente de la tierra una tierna lechuga o unos rabanitos (estos los puede cultivar cualquiera en una maceta de casa); que todo el mundo pudiera consumir así de fresco sería lo ideal, pero por ideal resulta inviable para muchos; ahora bien, de ahí a pensar que no podemos consumir estos productos de forma consciente y quizá un poco más saludable, hay un gran trecho. Una posibilidad hacia un consumo más responsable es proponernos comprar sólo fruta y verdura de temporada.
¿Qué son los productos «de temporada»? Son los productos que nos ofrece el campo y que no han sido «forzados» o traídos de lejos para que lleguen a nuestra mesa fuera de su temporada natural en nuestras latitudes. Un ejemplo: seguramente en casi cualquier frutería podemos comprar tomates en febrero. ¿Cómo es esto posible si el tomate, en nuestras latitudes, es una hortaliza de verano?
O bien son tomates cultivados en invernaderos calentados, o bien son tomates venidos del otro hemisferio (en el caso de peras y manzanas fuera de temporada puede deberse también a su conservación en cámaras después de la recolección). En el primer caso, además del consumo energético que supone un invernadero, al estar cultivados fuera de su temporada natural, suelen recibir mayor cantidad de tratamientos químicos que los que ya de por sí lleva este cultivo. En el caso de tomates del hemisferio sur, es cierto que allí están cultivados en temporada, pero para que lleguen a nosotros ha habido un gran consumo energético y la consiguiente contaminación atmosférica debidos al tranporte; es muy probable, además, que los frutos se hayan recogido antes de la madurez y que durante el transporte hayan recibido tratamientos específicos para evitar el deterioro de su aspecto.
En fin, demasiadas vueltas para consumir algo que... ¿realmente necesitamos? No pensemos que comiendo estos productos fuera de temporada le damos al cuerpo las vitaminas y minerales adecuados. Cada estación tiene sus frutas y verduras cargadas de todas las vitaminas y minerales para completar las necesidades de nuestro organismo en ese momento. No creamos que por no consumir naranjas en verano (¿cuándo, salvo en los últimos años, se ha podido consumir naranjas en verano?) vamos a tener déficit de vitamina C; hay un montón de frutas de verano que nos aportan suficiente cantidad. Por otra parte es evidente que un tomate de cultivo forzado (no nos referimos a adelantar o retrasar unas semanas su cultivo, gracias a invernaderos sencillos, túneles, acolchados u otras técnicas, sino a sacar el cultivo totalmente de su temporada natural) ni sabe igual ni alimenta igual que uno cultivado cuando a él le gusta; y lo mismo pasa con un tomate (o cualquier otro producto del campo) que haya tenido que recorrer miles de kilómetros hasta nuestro plato.
¿Qué podemos hacer en concreto al comprar las frutas y verduras?. De entrada, recordar cuál es de cada tiempo, de cada estación; os puede valer como orientación el cuadro de la siguiente página, teniendo en cuenta que ligeras variaciones de fechas son normales, por la diversidad de zonas agrícolas, con climatologías bien distintas, de nuestro país. También podemos fijarnos en las etiquetas de la frutería, ver de dónde procede lo que compramos y elegir así productos que vengan de cerca. Tenemos la gran suerte de vivir en un país con una gran riqueza y variedad de productos agrícolas, disfrutemos esta ventaja con inteligencia y con responsabilidad.
Jaime Albert y Mónica Cruz
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Fecha de creación: 2005; fecha de la última actualización: 2008-12-13.
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