Nuestra huerta

Siempre puedes consultar los frutos disponibles en cada momento. Estas son las últimas novedades:

27 de febrero:

Los nuevos semilleros

Ya están brotando los semilleros de los cultivos de verano (tomates, pimientos, calabacines...). Aún disfrutaremos varias semanas de los productos de la huerta de invierno (a pesar de los voraces pajaritos que nos han dejado sin acelgas).

24 de noviembre de 2009:

Servimos las cajas

Hoy reiniciamos la distribución de las cajas de hortalizas de temporada. Gracias a todos por haber esperado con paciencia el crecimiento de las plantitas. ¡Buen provecho!

6 de noviembre de 2009:

Acelgas, las primeras

Ya están todos los plantones en el terreno y las acelgas han sido las primeras en crecer. Hasta que no tengamos al menos otra verdura no reiniciaremos el reparto de las cajas, pero si queréis ir haciendo boca con las acelgas no tenéis más que decírnoslo.

22 de septiembre de 2009:

Por fin llueve

La tierra sedienta desde hace muchos meses agradece estas lluvias que nos anuncian el final del verano. Ahora, en plena sazón, puede acoger la siembra de los forrajes y abonos verdes; y en breve la plantación de los nuevos cultivos.

8 de septiembre de 2009:

Semilleros a punto

Ya han brotado casi todas las plantitas de los semilleros, que pasarán a la huerta de otoño-invierno: col, coliflor, brécol, remolacha, lechuga... Pero antes tiene que llover ¡a cántaros!

18 de agosto de 2009:

Interrumpimos la venta

Hasta nuevo aviso interrumpimos la venta de verdura, tanto en la propia finca como a través de las cajas semanales.

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El pan nuestro de cada día

Invierno de 2004-2005

Ya está el horno de leña terminado y, por supuesto, ya lo hemos encendido varias veces; prácticamente cada domingo. Para quienes no hayáis visto ninguno, os lo describiré: el espacio interior, donde se enciende el fuego y después se hornea el alimento, es una semiesfera hecha con ladrillo refractario. Exteriormente, sin embargo, la construcción se asemeja a una pequeña caseta con su tejadillo a dos aguas incluido. El espacio entre la semiesfera y las paredes de la caseta y toda la base están rellenos con piedras y arena, de manera que se retenga el calor. De esta forma, incluso tres días después de encender el horno aún queda calor suficiente para templar la comida.

Hay que levantarse temprano y encender el fuego dentro: aliagas, pino, almendro... la leña del lugar. La puerta del horno ha de estar abierta hasta que deje de salir humo. Entonces dentro sólo queda brasa y las paredes están de color blanquecino por el calor. Es ahora cuando se puede hornear, con la puerta bien cerrada, después de barrer a un lado las brasas y las cenizas con una escobilla de romero que deja un aroma delicioso.

No tenemos termómetro, así que nos guiamos a ojo... Según va perdiendo temperatura pueden cocinarse distintos alimentos: arroz, pan, pollo, itpizza... Dos o tres días después aún hacemos yogur.

Cuando tengamos afinada la receta del pan os la contaremos; por ahora estamos probando distintas mezclas de harinas y distintas levaduras. Es muy gratificante comprobar cómo la masa está literalmente viva: crece, crece...; y después del horneado queda un pan lleno de sabores.

Animaos en casa a hacer pan, con cualquier horno se puede. Cada paso, desde el amasado hasta la fracción de la hogaza en la mesa, está lleno de sentido; un sentido que va mucho más allá del ahorro económico o de la autosuficiencia. El pan es algo más que un alimento; tiene mucho que ver con nuestras raíces, con nuestra cultura y con nuestra espiritualidad.

La placentera sensación de pringarse las manos con las masa que luego saciará nuestro apetito no se puede describir; todos deberíamos poder disfrutarla alguna vez.

Mónica Cruz


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Fecha de creación: 2004; fecha de la última actualización: 2008-12-13.

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