Siempre puedes consultar los frutos disponibles en cada momento. Estas son las últimas novedades:
Por ahora no venderemos verdura en la finca, como el año pasado. Ya notamos los efectos de un verano muy seco y caluroso y reservamos la cosecha para las cajas. Si más adelante tuviéramos producto suficiente para vender en finca lo anunciaremos aquí.
Empezamos de nuevo el reparto, con las primeras lechugas y calabacines. Gracias por vuestra paciencia (acorde con los ritmos naturales de nuestro huerto).
Ayer las lechugas que iban en las próximas cajas quedaron como coladores, y el resto de cultivos plantados hace dos meses, machacados y sin hojas. Esperamos poder recuperar algunas plantas, pero los frutos se retrasarán...
Queda poco en la huerta. Casi todos los cultivos de invierno han dejado el terreno libre para los de verano, que ya hemos plantado.
Ya están brotando los semilleros de los cultivos de verano (tomates, pimientos, calabacines...). Aún disfrutaremos varias semanas de los productos de la huerta de invierno (a pesar de los voraces pajaritos que nos han dejado sin acelgas).
Hoy reiniciamos la distribución de las cajas de hortalizas de temporada. Gracias a todos por haber esperado con paciencia el crecimiento de las plantitas. ¡Buen provecho!
Ya está el horno de leña terminado y, por supuesto, ya lo hemos encendido varias veces; prácticamente cada domingo. Para quienes no hayáis visto ninguno, os lo describiré: el espacio interior, donde se enciende el fuego y después se hornea el alimento, es una semiesfera hecha con ladrillo refractario. Exteriormente, sin embargo, la construcción se asemeja a una pequeña caseta con su tejadillo a dos aguas incluido. El espacio entre la semiesfera y las paredes de la caseta y toda la base están rellenos con piedras y arena, de manera que se retenga el calor. De esta forma, incluso tres días después de encender el horno aún queda calor suficiente para templar la comida.
Hay que levantarse temprano y encender el fuego dentro: aliagas, pino, almendro... la leña del lugar. La puerta del horno ha de estar abierta hasta que deje de salir humo. Entonces dentro sólo queda brasa y las paredes están de color blanquecino por el calor. Es ahora cuando se puede hornear, con la puerta bien cerrada, después de barrer a un lado las brasas y las cenizas con una escobilla de romero que deja un aroma delicioso.
No tenemos termómetro, así que nos guiamos a ojo... Según va perdiendo temperatura pueden cocinarse distintos alimentos: arroz, pan, pollo, itpizza... Dos o tres días después aún hacemos yogur.
Cuando tengamos afinada la receta del pan os la contaremos; por ahora estamos probando distintas mezclas de harinas y distintas levaduras. Es muy gratificante comprobar cómo la masa está literalmente viva: crece, crece...; y después del horneado queda un pan lleno de sabores.
Animaos en casa a hacer pan, con cualquier horno se puede. Cada paso, desde el amasado hasta la fracción de la hogaza en la mesa, está lleno de sentido; un sentido que va mucho más allá del ahorro económico o de la autosuficiencia. El pan es algo más que un alimento; tiene mucho que ver con nuestras raíces, con nuestra cultura y con nuestra espiritualidad.
La placentera sensación de pringarse las manos con las masa que luego saciará nuestro apetito no se puede describir; todos deberíamos poder disfrutarla alguna vez.
Mónica Cruz
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Fecha de creación: 2004; fecha de la última actualización: 2008-12-13.
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