Siempre puedes consultar los frutos disponibles en cada momento. Estas son las últimas novedades:
Ya están brotando los semilleros de los cultivos de verano (tomates, pimientos, calabacines...). Aún disfrutaremos varias semanas de los productos de la huerta de invierno (a pesar de los voraces pajaritos que nos han dejado sin acelgas).
Hoy reiniciamos la distribución de las cajas de hortalizas de temporada. Gracias a todos por haber esperado con paciencia el crecimiento de las plantitas. ¡Buen provecho!
Ya están todos los plantones en el terreno y las acelgas han sido las primeras en crecer. Hasta que no tengamos al menos otra verdura no reiniciaremos el reparto de las cajas, pero si queréis ir haciendo boca con las acelgas no tenéis más que decírnoslo.
La tierra sedienta desde hace muchos meses agradece estas lluvias que nos anuncian el final del verano. Ahora, en plena sazón, puede acoger la siembra de los forrajes y abonos verdes; y en breve la plantación de los nuevos cultivos.
Ya han brotado casi todas las plantitas de los semilleros, que pasarán a la huerta de otoño-invierno: col, coliflor, brécol, remolacha, lechuga... Pero antes tiene que llover ¡a cántaros!
Hasta nuevo aviso interrumpimos la venta de verdura, tanto en la propia finca como a través de las cajas semanales.
Aunque aún tenemos pocas, las gallinas producen suficientes huevos, de manera que ya hemos empezado a venderlos. Para que conozcáis algunas de las razones por las que sentimos que el camino que hemos elegido es simplemente el que en conciencia creemos que debemos seguir, os reproducimos un texto extraído del artículo de la bióloga Begoña Bustamante Ojos que no ven... ¿corazón que no siente?:
¿Se ha fijado usted en las etiquetas de algunos envases de huevos corrientes? Normalmente llevan un dibujo o foto de una gallina al lado de un nido de paja con huevos, o la foto de un prado. Esto nos hace imaginar que las gallinas viven en una granja tradicional, correteando entre los montones de paja y picoteando el suelo en busca de comida. Esto puede ser así, pero lamentablemente también la realidad de muchas gallinas actuales es muy diferente.
Las gallinas domésticas aparecieron por primera vez en China alrededor del 1400 a.C.. En la primera mitad del siglo XX, el método más usual de tener a las gallinas era en pequeños grupos en libertad durante el día y cerradas en un gallinero por la noche. A partir de 1940 se empezó a tender a encerrarlas todo el día, hasta terminar muchas de ellas en lo que hoy se conoce como «granjas de batería», altamente mecanizadas y acondicionadas para acoger al mayor número de aves posible, llegando al punto de concentrar miles de gallinas en un solo gallinero de reducidas dimensiones. Según los datos estadísticos más recientes, en Europa y Estados Unidos más del 90% de las gallinas que producen huevos se encuentra en este tipo de granjas.
¿Cómo son las «granjas de batería»? Las jaulas de batería, que se disponen en largas filas, están diseñadas para acoger a grupos de 5 o más gallinas y cada fila puede tener de 4 a 7 pisos. Las jaulas son de alambre, permitiendo que las heces de las gallinas pasen a su través y sean depositadas en una cinta mecánica. De un modo parecido, la comida y el agua son suministradas automáticamente por una cinta mecánica; e igualmente así se recogen los huevos.
En Europa, el tamaño mínimo permitido para cada gallina es de 450 , es decir, menor que el tamaño de una hoja DIN A4. Los gallineros no tienen ventanas y la luz, que es artificial, se utiliza para estimular la producción de un mayor número de huevos.
La vida de una gallina comienza en un criadero especial, donde los pollitos machos son destruidos con un día de vida. Muchas de las gallinas ponedoras sufrirán una extirpación o corte de pico; es habitual cortarles un tercio de su pico con una cuchilla caliente para impedir el canibalismo (pues, al estar estresadas, las gallinas se picotean unas a otras). Esta operación es dolorosa y supone un dolor permanente para las gallinas.
En las jaulas, las gallinas permanecen de pie o acurrucadas sobre el suelo de alambre, que les causa heridas y deformaciones en las patas. Debido a la falta de movimiento se produce un debilitamiento de los huesos que se llegan a fracturar en un 30% cuando las gallinas son transportadas al matadero, apenas cumplido un año de vida. En condiciones naturales, una gallina podría vivir más de 6 años.
El impedir que las gallinas puedan comportarse como lo harían en libertad (caminar, correr, picotear y escarbar el suelo, bañarse en tierra, estirar las alas, limpiarse las plumas, construir sus nidos para la puesta...) les causa una inmensa frustración. Existe evidencia científica de que las gallinas de batería sufren intensa y continuamente a lo largo de sus vidas. Desde un punto de vista ético es inaceptable el continuar métodos de producción tan intensivos que causan el sufrimiento de un gran número de aves, pues existen alternativas que garantizan su bienestar.
Begoña Bustamante
Aunque los huevos de nuestras gallinas (que comen cereales de cultivo ecológico y tienen acceso a pasto verde) no son muy grandes, son sin duda muy saludables y nutritivos. Su menor rendimiento no ensombrece la satisfacción de verlas disfrutar de una vida digna, realizando todas las actividades que desarrollarían en libertad.
Mónica Cruz
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Fecha de creación: 2004; fecha de la última actualización: 2008-12-13.
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