Siempre puedes consultar los frutos disponibles en cada momento. Estas son las últimas novedades:
Por ahora no venderemos verdura en la finca, como el año pasado. Ya notamos los efectos de un verano muy seco y caluroso y reservamos la cosecha para las cajas. Si más adelante tuviéramos producto suficiente para vender en finca lo anunciaremos aquí.
Empezamos de nuevo el reparto, con las primeras lechugas y calabacines. Gracias por vuestra paciencia (acorde con los ritmos naturales de nuestro huerto).
Ayer las lechugas que iban en las próximas cajas quedaron como coladores, y el resto de cultivos plantados hace dos meses, machacados y sin hojas. Esperamos poder recuperar algunas plantas, pero los frutos se retrasarán...
Queda poco en la huerta. Casi todos los cultivos de invierno han dejado el terreno libre para los de verano, que ya hemos plantado.
Ya están brotando los semilleros de los cultivos de verano (tomates, pimientos, calabacines...). Aún disfrutaremos varias semanas de los productos de la huerta de invierno (a pesar de los voraces pajaritos que nos han dejado sin acelgas).
Hoy reiniciamos la distribución de las cajas de hortalizas de temporada. Gracias a todos por haber esperado con paciencia el crecimiento de las plantitas. ¡Buen provecho!

¡Cómo nos gustaría que todos, niños y adultos, pudiéramos vivir en un ambiente más saludable, totalmente limpio de tóxicos! Por desgracia estamos rodeados de sustancias químicas que, unas veces de forma sutil y otras de manera brutal, afectan a nuestra salud.
Nadie va a cambiar las cosas si no las exigimos, haciendo un llamamiento desesperado o, por ejemplo, no consumiendo aquellos productos que en su proceso de fabriación hayan dejado una huella tóxica en la naturaleza.
También podéis imprimir la ilustración que acompaña este texto para colocarla en los espacios que queréis que se mantengan limpios, por nuestra salud, especialmente por la de los niños.

Nosotros, campesinos vocacionales que "volvimos a la tierra" en parte inspirados por libros como La vida en el campo de John Seymour, hemos descubierto con los años y la experiencia lo que de forma teórica ya sabíamos: que no es necesario matar a ningún animal para alimentarnos. Pensamos que la granja ecológica del siglo XXI, a diferencia de la de siglos pasados, puede excluir el sacrificio animal.
Nos hicieron creer que seríamos un país más desarrollado si comíamos más alimentos de origen animal. Consecuentemente llegó el desprestigio de las proteínas vegetales, como los granos de leguminosas (que han ido desapareciendo de los campos a la misma velocidad que desparecían de nuestros platos).
La soja sería la excepción. Su creciente prestigio ha hecho que su cultivo vaya en aumento. Pero hemos de saber que un alto porcentaje de la producción (el 90% en el caso de América Latina) se destina a alimentar a los animales en los países ricos. Además se cultiva en tierras donde antes crecían bosques y selvas: la Amazonía desaparece en gran medida debido a la soja. Por no hablar de los graves problemas que acarrea la soja transgénica que se cultiva a gran escala.
Estamos devorando el planeta. No se trata de una figura retórica: nos estamos cargando el planeta, entre otras razones porque comemos demasiada carne. Cada español consume al año una media de 121 kilos de carne (más que cualquier otro país europeo), y según la FAO el consumo de carne en el mundo se multiplicará por dos a mediados de este siglo.
Devoramos el planeta, maltratamos a los animales y perjudicamos nuestra salud. El foro mundial de investigación sobre el cáncer, con base en Reino Unido, recomienda limitar el consumo de carne roja y evitar por completo las carnes procesadas.
¿Qué más necesitamos saber?
Un granjero con una hectárea de terreno puede alimentar de forma equilibrada a 30 personas durante un año si produce frutas, verduras, cereales y legumbres. Si la misma superficie la utiliza para producir alimentos de origen animal el número de personas a las que podría alimentar estaría entre 5 y 10.
Nuestra experiencia nos ha llevado de tener animales en ecológico para consumo a tener una granja ecológica donde los animales son nuestos compañeros de vida y trabajo. Con todo esto no podemos más que confirmar lo que otra gente antes que nosotros denunció: que el sistema de producción ganadero actual es dietéticamente irracional, técnicamente ineficiente, ecológicamente insostenible y éticamente insolidario. Y a quien le queden dudas le invitamos a ver las siguientes imágenes...
Cada vez más centros educativos destinan parte de sus instalaciones a un huerto. Con este motivo, desde el IES Serra d'Irta se nos pidió que organizáramos unas jornadas de formación, para toda la comunidad educativa, sobre el huerto ecológico. Se trata de una introducción al manejo en ecológico de un pequeño huerto doméstico. Podéis consultar el material base de dichas jornadas, que forman parte de nuestra oferta de actividades en el aula para cualquier colectivo interesado.
El filósofo y teólogo Leonardo Boff nos da la respuesta en su reflexión Rumbo al desastre. Nosotros queremos extraer de ella, y del fracaso de la cumbre de Copenhague, que ha generado dicha reflexión, una decisión y un compromiso muy personal.
La decisión de actuar, de seguir aportando nuestro granito de arena, independientemente de que otros (políticos, empresarios, funcionarios de lo divino...) no cumplan con su parte del "contrato" y sigan jugando a parecer que les importa el bien común, cuando sus intereses están muy cerca de su ombligo y su cuenta corriente.
Y el compromiso de dar pasos en una línea muy concreta, la del decrecimiento del que nos habla el economista y filósofo Serge Latouche:
Con ello queremos cambiar un poquito el rumbo, al menos el de nuestra vida, hacia un consumo consciente y meditado, hacia una simplicidad rebosante de sentido, hacia una unión cada vez más estrecha entre trabajo y ocio, hacia la profundización en las relaciones interpersonales...
Hace ya un año (a finales del noviembre pasado) de la muerte de nuestra amiga Magalí; y en este tiempo la semilla que ella depositó en nuestras manos ha germinado, ha crecido, y se ha convertido en un árbol, que bien arraigado, irá dando sus frutos. El primero de ellos, nuestro compromiso por decrecer, queremos compartirlo con quienes queráis acompañarnos; y como punto de partida os invitamos a leer un esquema sobre opciones de consumo en alimentación, reelaborado a partir de un original francés que cayó en nuestras manos de forma quién sabe si casual...

Os hemos hecho esperar para tener noticias de nosotros. Casi tanto tiempo como nosotros estuvimos esperando el agua de lluvia, que no vino ni en abril, ni en mayo, ni en todo el verano... Y que cayó de golpe en una gran tromba a finales de septiembre. Los caminos de la finca se tornaron arroyos y los muros y escaleras auténticas cascadas.
Eso sí, el agua corría bastante limpia comparada con el agua procedente de las fincas cercanas, "bien labradas" (¿¡qué dirían si no los vecinos!?), con un suelo desnudo y vulnerable; un agua que arrastraba gran cantidad de suelo fértil. La cubierta vegetal que cubre la mayor parte del año el suelo de nuestra finca es la mejor defensa contra la erosión, un fenómeno dramático para los suelos y al que rara vez (desde nuestros ecosistemas de ladrillo y hormigón) le damos la importancia que tiene.
El agua llegó de golpe, pero no estamos como para poner pegas a este desigual reparto (ha llovido desde mediados de septiembre la mitad de lo que suele llover en un año), pues había en la tierra, y en todos los seres que dependemos de ella, demasiada sed acumulada desde las últimas lluvias de marzo. Este ha sido el verano más seco desde de que comenzamos, y tal vez debamos acostumbrarnos.
Después de las lluvias y algo de frío volvió el "veranillo", el que llaman de San Miguel, y en la fiesta de la finca lució un sol espléndido. Con ella iniciamos la temporada agrícola; y también la temporada de Olea, con las deseadas reuniones diarias de las familias de la asociación en el espacio común.
Esta opción de no escolarizar a nuestros hijos, como tantas otras opciones nuestras "poco frecuentes", no nace sólo del desencanto por lo ya conocido y que claramente no funciona (¿alguien necesita una lista de las cosas que no funcionan en la escuela? Baste sólo observar su propia (i)lógica interna que hace que, mediante el sistema evaluador que ella misma establece, el 40% de los alumnos aquí, en la Comunidad Valenciana, no alcance los objetivos que la propia escuela marca como mínimos imprescindibles...); quizá ese desencanto sea el punto de partida en el camino (una no se mueve de un lugar que le satisface); más que en el camino, en el caminar, porque no hacemos más que caminar... ¿Hacia dónde? Pues no lo sabemos con certeza, ya que la única certeza es que lo conocido no nos gusta. Y para ir "hacia no sé dónde" hay que ir "no sé por dónde"; eso sí, no vamos solos, sabemos junto a quién caminamos. Y en este caminar estamos, descubriendo en familia lugares nuevos, valiosos, muy enriquecedores. De tanto en tanto alguien nos pregunta: ¿Merece la pena? ¿Merece la pena vivir así, trabajando duro por transitar caminos diferentes, arriesgados a veces?
Si la pregunta se refiere a lo que la mayoría de la gente piensa (€), os diré que no; que para ver cómo se multiplican los euritos es mejor no pararse a pensar cómo deseas vivir, es mejor quedarse en el redil, cerrar los ojos ante las injusticias, adular a los que conviene aunque no tengan razón, votar a los de siempre, domesticar a los hijos... Pero si la pregunta se refiere a otra cosa, a eso que no se puede medir ni pesar, os digo que merece muchísimo la pena. Si tú también eres capaz de disfrutar de los pequeños detalles; por ejemplo, de escuchar con placer el ruidito de la arena bajo los pies al recorrer los 50 metros que separan nuestra casa de la nevera; o de extasiarte al contemplar de noche un cielo estrellado que parece que se nos cae encima a los que salimos de una ciudad continuamente encapotada; si cada sonido, aroma, reflejo... de la gran comunidad de vida en la que estamos inmersos te conmueve, entonces también para ti merecería la pena.
Nuestra sección de artículos llevaba mucho tiempo sin novedades. Hemos añadido dos páginas nuevas: el audio de una entrevista radiofónica que nos hicieron en enero, titulada Fronteras en el uso de la tierra; y el material de una charla que dimos pocos días después, titulada La carga corporal química.
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Fecha de creación: 2005; fecha de la última actualización: 2009-03-28.
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